Autor Tema: EL CALI CAÑADAS PORTERO DE C.D. INDEPENDIENTE  (Leído 1047 veces)

Rafael Antonio Muñoz

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EL CALI CAÑADAS PORTERO DE C.D. INDEPENDIENTE
« : junio 25, 2016, 05:32:56 am »
EL PAPÁ DE LOS PORTEROS
La mayoría de arqueros de la Liga Mayor y de la Selecta de playa han estado bajo las enseñanzas del Caly Cañadas

Siempre ha sido un adicto al fútbol, pero al principio eso de ser portero,
no lo aceptó de muy buena gana. Dicen que el portero nace y no se hace,
de ahí que cuando el Caly Cañadas dio las primeras muestras de su
eficiencia en el arco, fue por imposición, ya que además de tener buena
técnica le pega muy bien a la pelota y por lo tanto hubiera sido un
gran delantero, pero al ser mi hermano menor, no tuvo más remedio
que ponerse bajo los tres palos. Con el paso de los años destacó y tuvo una trayectoria brillante y prolongada en la Liga Mayor al integrar al Universidad, Juventud Olímpica, Marte, Cojutepeque, Independiente e incluso en equipos de la Liga de Ascenso como el Brasilia y el Huracán de Atiquizaya. Dueño de una trayectoria limpia, alejada de los vicios y una entrega incondicional hacia los colores que defendía, cuando el Atlético Marte disputó la gran final de 1977 ante el FAS, en la víspera se mostró muy pensativo y ausente. Su esposa lo interrogó sobre tal actitud y le recordó: “cuando nos casamos dijimos que juntos íbamos a enfrentar todos los problemas”, entonces tuvo una salida a su manera: “Es que mi problema es la delantera del FAS con Roberto Casadei, Amado Abraham, Manolo Àlvarez, David Cabrera, Tajaniche Erazo y no creo que mañana en el Cuscatlán te permitan ponerte a la par mía”. Ese día estuvo sensacional, sin embargo el FAS ganó con un cabezazo de David Cabrera. Pero unos años después en enero de 1981 tuvo su compensación, el Marte conquistaba su sexto título integrado por puros jugadores nacionales y en una tarde azul derrotó al Santiagueño 3 goles contra 1. Caly fue determinante y se entronizó en la galería de ases adorados por los marcianos. Pero sólo hubo tiempo para la vuelta olímpica porque el toque de queda obligó a los jugadores a salir corriendo hacia sus casas. Después fue vital para que el Cojutepeque ascendiera a la Liga Mayor y la gente choricera lo anduvo en andas por la pista del Flor Blanca. “Todo llega, todo pasa” dijo el poeta y le tocó el momento del retiro, entonces se dispuso a consumar venganzas y se metió a jugar de delantero a nivel aficionado con tanto acierto que ganó varios campeonatos de goleo. Paralelamente a sus estudios de administrador de empresas también se graduó como técnico, llegó a ser instructor de la Asociación de Entrenadores de Fútbol de El Salvador y muy luego se metió a preparar porteros, ese cargo tan anónimo, porque todo mundo sabe quien es el entrenador principal, pero ellos pasan desapercibidos, incluso hay equipos profesionales que ni siquiera los tienen.Al respecto no es mejor entrenador el que más ha jugado, sino el que más preparado está y afortunadamente cada día se considera más importantes esa preparación. Por eso sus logros no han sido una casualidad, ya que desde su perspectiva didáctica, es un estudioso del puesto y se actualiza constantemente para mejorar la técnica, táctica, psicología y la metodología de trabajo de sus alumnos que incluye herramientas como charlas, videos y otros recursos de su propia creación. Pero además aplica secretos desde el punto de vista emocional de ahí que cuando los prospectos llegan, de inmediato establece con ellos una identificación anímica, casi paternal, como punto de partida para convencerlos de que
está dentro de sus posibilidades destacar en grande, solamente hay que poner
esfuerzo y hasta sacrificio para depurar las aptitudes con que cuentan.
Y de eso, con las selecciones nacionales ya lleva 12 años, donde a través de su
talento y trabajo sin pausas es todo un sobreviviente.
Por sus manos ha pasado la mayoría de los actuales arqueros nacionales y en
los últimos meses ha sido vital para que los de la selección de playa tengan un singular rendimiento. Por eso cada vez que los bichos que defienden el arco de los playeros salen triunfantes el Caly es el más feliz, pues además de ser su mentor más parece su tata y consejero. Una cancha de fútbol para enseñarle a sus alumnos los secretos de como defender el arco es lo que más disfruta el Caly; entonces su rostro que en reposo parece tan pasivo, se ilumina con el placer de enseñar, con el mismo gozo del artesano que ve su obra con amor.